Opinión sobre el Proyecto La Cruz Manzanillo

FUENTE: ANONIMA.
Para Montecristi Es momento de reflexionar sobre el presente y el futuro del Proyecto La Cruz de Manzanillo, una institución que durante décadas ha sido un símbolo de desarrollo, producción y generación de empleos para nuestra provincia.
Cuando el proyecto estuvo bajo la dirección de dos montecristeños, entre los años 2020 y 2023, primero con el director Simeón Ramírez y, durante su licencia médica, con el licenciado Pablo Ramos, no se registraron conflictos con la dirección política del partido. Por el contrario, se mantuvo un ambiente de armonía y, sobre todo, de productividad.

En ese período se cultivaban alrededor de 6,000 tareas de banano, 1,800 de plátano y unas 1,500 tareas de otros rubros, entre ellos maíz, yuca, batata y auyama. Además, la institución contaba con 703 empleados pertenecientes a distintas corrientes políticas, incluyendo equipos vinculados a Erodes, Rosendy, Alemán, Moreno Arias, Johanny y la fenecida Nelsy Cruz. A pesar de las diferencias de intereses que naturalmente existían, el proyecto siguió produciendo y aportando al desarrollo de la provincia.
Sin embargo, las luchas por el control de la dirección terminaron debilitando la posición de Montecristi, con la consecuencia de perder la administración de una plaza que históricamente ha representado un motor económico y social para la provincia.

Montecristi necesita recuperar esa plaza, no solo por el bienestar del partido, sino, principalmente, por el bienestar de toda la provincia. El Proyecto La Cruz es, sin lugar a dudas, uno de los principales pulmones económicos de Montecristi y una fuente importante de empleos y oportunidades.

Nuestra provincia cuenta con hombres y mujeres capacitados, con experiencia y las herramientas necesarias para dirigir esa institución. Aún estamos a tiempo de que la dirección ejecutiva recomiende un montecristeño.



