Monte Cristi

UN LLAMDO A LA CONCIENCIA DEL COMUNICADOR.

Por: Edi Rojas Guzmán.

Por razones atendibles, he decidido hacer una pausa en el ejercicio activo de la comunicación. Quienes me conocen saben que siempre que he tomado un micrófono lo he hecho desde la jovialidad, el respeto y el compromiso con la gente, nunca con otros fines.

Con preocupación, he observado que en nuestra provincia Montecristi, como en muchos lugares, a veces se desdibuja la esencia de este noble oficio. Es innegable que todos tenemos compromisos económicos que solventar y posiciones personales que respetar, y es válido que la comunicación sea también un medio de vida. El desafío está cuando el interés particular, sea económico, político o de notoriedad, se antepone a la misión principal de educar, entretener e informar con veracidad y objetividad.

He escuchado decir que nuestra postura obedece a que este oficio no es nuestra principal fuente de ingresos. Considero ese argumento baladí. No se trata de quién vive de la comunicación, sino de cómo honramos la comunicación. Hay quienes viven de ella y la dignifican, y hay quienes vivimos para ella y también la dignificamos. La vocación no se mide por la dependencia económica, sino por la coherencia ética.

Por eso hago una invitación sincera: echemos a un lado las diferencias personales, políticas o de cualquier índole que nos separan. Propongámonos ejercer una comunicación que trascienda y que deje un legado de credibilidad a las futuras generaciones.

Unifiquemos la clase, pero hagámoslo de verdad, actuando con educación, con ética y demostrando nuestros valores como personas y como profesionales.

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