Monte Cristi

República Dominicana en los 12 años de Joaquín Balaguer 1966-1978: control, ejército y persecución política

¿CONSIDERA USTED QUE EN LA REPÚBLICA DOMINICANA SE PODRÍAN REPETIR EL GOBIERNO DE LOS 12 DE JOAQUÍN BALAGUER?

POR SANTOS VÁSQUEZ.

El período que va de 1966 a 1978, conocido como “los 12 años” del presidente Joaquín Balaguer, se recuerda por dos caras: estabilidad y construcción de obras públicas por un lado, y por otro un sistema de control político donde el Ejército y los organismos de seguridad jugaron un papel central para sostener al Partido Reformista Social Cristiano PRSC en el poder.

Un Estado con fuerte presencia militar en la vida civil 

Tras la Guerra de Abril de 1965, Balaguer llegó al gobierno con el respaldo de Estados Unidos y de sectores que buscaban “orden” tras la crisis. El Ejército Nacional, la Policía y la Dirección Nacional de Investigaciones DNI se convirtieron en los principales instrumentos de control social.

Las patrullas militares eran comunes en barrios, universidades y zonas rurales. Los retenes, chequeos y detenciones sin orden judicial formaban parte de la rutina. Para muchos ciudadanos, la presencia de soldados armados en calles y esquinas era señal de que “todo estaba vigilado”.

Presión para la afiliación al Partido Reformista

En provincias y municipios, los miembros del Ejército Nacional y de organismos de inteligencia eran usados para  organizar  el voto y la militancia.

Documentos, testimonios y estudios históricos coinciden en que obtener un empleo público, una pensión, una cédula, un pedazo de tierra del IAD o un permiso, muchas veces pasaba por mostrar carnet del PRSC o participar en actos del partido.

La frase “si no eres reformista, no comes” circuló como expresión popular de esa época. Campesinos, empleados públicos y dirigentes comunitarios eran visitados por oficiales o civiles vinculados al partido para que se integraran a sus estructuras. Quien se negaba podía perder el trabajo, ser cambiado de función o quedar marcado como opositor.

Persecución al PRD y a José Francisco Peña Gómez

El Partido Revolucionario Dominicano PRD fue la principal fuerza de oposición. Sus dirigentes, militantes y simpatizantes fueron objeto de vigilancia, detenciones, allanamientos y exilios. Universidades como la UASD vivieron intervenciones militares y enfrentamientos con estudiantes.

José Francisco Peña Gómez, líder de masas del PRD, fue el blanco más visible de la represión,  Fue detenido en varias ocasiones, impedido de hablar en mítines, y su caravana era interrumpida por la Policía y el Ejército.

En 1974, cuando el PRD decidió abstenerse de las elecciones por falta de garantías, Peña Gómez sufrió amenazas y restricciones para moverse por el país,  la retórica oficial lo presentaba como peligroso,  mientras su figura crecía como símbolo de resistencia en barrios y campos.

Vida cotidiana bajo vigilancia

Para la mayoría de la gente, los 12 años significaron:

Miedo a hablar de política, las conversaciones críticas se hacían en voz baja, los vecinos evitaban reunirse en grupos grandes.

Control de medio:

Periódicos, radios y canales operaban con autocensura,  los programas y periodistas opositores eran cerrados o sancionados.

Empleo condicionado

El Estado era el principal empleador. Para entrar a instituciones como el Ayuntamiento, la Secretaría de Agricultura o Obras Públicas, se pedía “recomendación reformista.

Exilios y desapariciones: Decenas de dirigentes de izquierda, estudiantes y campesinos fueron asesinados o desaparecidos. Casos como los de Orlando Martínez, Amín Abel Hasbún y otros marcaron la memoria colectiva.

 El costo político de la represión

Ese modelo de control logró mantener al PRSC en el poder por 12 años y permitió construir presas, carreteras y edificios. Pero también generó acumulación de descontento. En 1978, cuando Balaguer intentó frenar el conteo electoral, la presión interna y de Estados Unidos obligó a aceptar la victoria del PRD con Antonio Guzmán. Ese momento marcó el inicio de una apertura democrática más amplia.

Balance 

Los 12 años de Balaguer dejaron una República Dominicana con más infraestructura, pero también con una ciudadanía acostumbrada a que el Ejército y el partido gobernante funcionaran como una sola estructura. La opresión militar y la persecución al PRD, especialmente a Peña Gómez, son parte central de cómo se vivía: con obras sí, pero con libertades condicionadas.

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