Salud

Cómo reconocer y tratar la eyaculación precoz

Muchos hombres intentan disimularla o negarla. La asumen como «cosas que pasan». Pero la realidad es que el hecho de no aguantar lo suficiente en la cama con frecuencia significa que existe un problema de eyaculación precoz. ¿Cuándo debería uno interpretar que lo que consideraba un incidente es quizá una señal de alarma? Porque si las relaciones sexuales no se disfrutan en plenitud, esta dificultad acaba afectando a la autoestima y a la pareja, de modo que lo mejor es no demorar la consulta a un especialista para saber si realmente existe o no un problema.

Hay evidencias de que estamos ante un problema de gran alcance entre la población masculina, a pesar de que muchos hombres prefieren que este asunto de rapidez en la cama quede silenciado bajo las sábanas. Según los resultados del proyecto Pandora de la Asociación Española de Andrología, Medicina Sexual y Reproductiva (Asesa), que intentó realizar un mapa preciso de la disfunción eréctil y la eyaculación precoz en el país, el 30% de los consultados tenía problemas para controlar la eyaculación y la mitad de ellos padecían de eyaculación precoz en la mitad de las ocasiones.

Todos hemos oído hablar de la eyaculación precoz, pero ¿sabemos realmente qué es o en qué consiste? Ferran García José, presidente de Asesa, la describe como la incapacidad para controlar o retrasar la eyaculación, lo que resulta en insatisfacción o angustia para quien la padece.

También podría definirse como la eyaculación tras un tiempo de coito de menos de un minuto y con pérdida de control sobre el momento en el que se llega al orgasmo. Esas dos circunstancias pueden acarrear consecuencias negativas para quien la padece, para la relación sexual y para la pareja. “Por lo tanto, si se cumplen estos criterios podría considerarse una eyaculación precoz”, según el punto de vista de Eduard García Cruz, andrólogo, urólogo y experto en salud sexual.

 “Aunque esta es la definición más restrictiva, porque luego hay otros casos que, aunque no encajan en esos criterios, también se pueden considerar dentro de este concepto”, aclara el experto.

Hay poco consenso científico sobre la definición y clasificación de la eyaculación precoz, reconoce Ferran García. Diferentes asociaciones y organizaciones científicas han propuesto varias definiciones, todas centradas en el control sobre el tiempo antes de eyacular (lo que se denomina tiempo de latencia intravaginal hasta la eyaculación o IELT por sus siglas en inglés, que es el tiempo desde la penetración hasta la eyaculación), apunta.

Aunque también se tiene en consideración la percepción del grado de control sobre el reflejo eyaculatorio y las consecuencias negativas para la relación de pareja. El IELT promedio normal está entre 3 y 6 minutos. Se considera una eyaculación precoz si se produce antes de un minuto y una eyaculación precoz probable si el IELT está entre 1 y 1,5 minutos”, puntualiza el experto, que también es responsable de la unidad de andrología del Instituto Marqués de Barcelona.

La causa exacta de la eyaculación precoz casi siempre es desconocida. “Se han formulado diversas hipótesis, pero hay pocos datos que apoyen las hipótesis biológicas y psicológicas sugeridas, incluida la ansiedad, la hipersensibilidad del pene y la disfunción de los receptores del sistema nervioso central de la 5-hidroxitriptamina (5HT) (la 5-HT es el neurotransmisor de la serotonina)”, detalla el presidente de Asesa.

“En la eyaculación precoz de por vida o primaria estaría involucrado un componente neurobiológico y genético, ya que se ha informado de una predisposición genética a la disfunción de las vías serotoninérgicas inhibidoras que regulan la eyaculación”, explica Ferran García.

En la eyaculación precoz adquirida o secundaria, pueden estar involucradas afecciones como la prostatitis, el hipertiroidismo o la disfunción eréctil. Además, frecuentemente están involucrados componentes psicológicos, describe Ferran García. “En general aparece relacionada con problemas de próstata o alteraciones por estrés, ansiedad, cambio de pareja, etcétera, y se hace más común a medida que nos hacemos mayores”, matiza Eduard García.

No hay manera de impedir que pueda aparecer la eyaculación precoz, según Ferran García, ya que hay muchos factores etiológicos involucrados. El andrólogo Eduard García coincide en que  la primaria puede prevenirse muy poco porque tiene un componente genético importante, si bien subraya que  se puede detectar a tiempo y explicarle al hombre cómo mejorarla.

En cambio, en la secundaria «sí se pueden hacer cosas para prevenir, porque si vamos al urólogo, no tendremos problemas de próstata o los trataremos de manera prematura y entonces probablemente vamos a tener menos problemas de eyaculación precoz causados por la próstata”, dice García.

Respecto a la eyaculación variable y la pseudoeyaculación, el experto apunta que se previenen con educación sexual, explicando a los niños y adolescentes que hay un tiempo promedio de coito pero que es normal a veces durar más y otras veces durar menos.

También es fundamental, según los expertos, la autoconfianza, el conocimiento de la propia respuesta sexual y entender el objetivo de una actividad sexual. Es muy importante la privacidad, sobre todo en los adolescentes que empiezan a descubrirse con el autoerotismo y la masturbación. Muchas veces realizan estas prácticas de la manera más rápida posible, primero porque el resultado final es muy reforzante (placer, orgasmo y eyaculación) y, segundo, por miedo a que puedan ser descubiertos. “Entonces el aprendizaje de esa respuesta muy rápida también condiciona”, apunta la sexóloga Francisca Molero, presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología (FEES).

“En las primeras experiencias puede haber una eyaculación rápida, pero no es una disfunción porque tiene que ver también con los aprendizajes”, dice Molero. El problema de la eyaculación precoz es cuando ya se lleva bastante tiempo de actividad sexual y se mantiene ese problema, porque realmente uno no se está concentrando en los estímulos sexuales sino en la parte cognitiva de intentar aguantar, y eso es lo que bloquea la respuesta. “La autoconfianza y el conocer tu propia respuesta son fundamentales para la prevención”, recuerda la experta.

Según Molero, la eyaculación precoz es una de las disfunciones sexuales que más impacto negativo tienen en la relación de pareja, sobre todo a medio y largo plazo. “Básicamente porque acaba habiendo una insatisfacción sexual por las dos partes: por parte del afectado porque está inseguro de su capacidad funcional y sexual y piensa que no acaba de ser competente sexualmente porque no lo controla y cree que no satisface las necesidades de su pareja. Y la pareja puede pensar muchas veces que el otro va a su bola y no la tiene en consideración, y tener la sensación de que acaba siendo un objeto sexual”, añade.

“Como no hay suficiente juego erótico, ni preámbulos como para conseguir una fase de excitación suficiente, el resultado no es satisfactorio”, explica Molero. Y eso lleva a que, de alguna manera, se acaben evitando las relaciones sexuales y con ello la interacción emocional. «A menudo es un motivo importante de desencuentro y de alejamiento como pareja”, comenta.

Por ello considera que, siempre que se pueda, en estos casos es muy aconsejable realizar terapia en pareja. Además, en la eyaculación precoz tan fundamental como la ejecución es la ansiedad anticipatoria, y eso tiene una relación directa con la interacción con la pareja. “Por eso es básico ayudar en lo que es la restructuración de la respuesta sexual masculina pero también en la funcionalidad y la mejora de la relación sexual de los dos”, enfatiza la sexóloga.

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba