En la era digital el proselitismo político violento quedó en el pasado, afirman ciudadanos
Una propuesta o un proyecto político se gana a base de convencimiento al electorado, el hombre mediante el diálogo lo consigue todo, para ganar cargos electivos se requiere sumas de personas para al final del conteo de votos ser victorioso

POR SANTOS VÁSQUEZ.
En la época moderna de la tecnología, la informática y la internet, los métodos salvajes y violentos para hacer política ya no tienen cabida. El diálogo, la socialización de propuestas y la presentación de proyectos son hoy las herramientas que conectan a los candidatos con la gente. Lanzar candidaturas a cargos municipales, congresuales o presidenciales a base de amenazas de muerte, agresiones físicas o chantajes quedó desfasado. La ciudadanía exige respeto a la vida y a la democracia.

La exhibición de armas de fuego y la presión contra dirigentes y miembros de partidos también perdió espacio, tampoco se acepta que se intente intimidar a los adversarios de otras organizaciones políticas.
Con el uso masivo de celulares y cámaras instaladas en hogares, establecimientos comerciales, empresas privadas, instituciones públicas y puntos estratégicos de las ciudades, todo queda registrado, cada discurso, cada acción y cada pronunciamiento de ciudadanos y políticos se graba y llega de inmediato a la opinión pública a través de redes sociales y medios digitales.

En República Dominicana los ciudadanos han aprendido a elegir democráticamente sus autoridades, el voto se decide por propuestas, trabajo comunitario y credibilidad, no por miedo. Las nuevas generaciones votan con el celular en la mano, verificando datos, comparando planes de gobierno y denunciando cualquier intento de agresión. Esa fiscalización ciudadana hace que el proselitismo violento sea contraproducente para quien lo practica.

Sin embargo, a este avance democrático se suma una preocupación creciente. Periodistas y comunicadores denuncian presión, persecución y amenazas para que no publiquen nada en contra de quienes ostentan el poder y aspiran a permanecer o convertirse en cargos de elección popular. Sectores de la prensa advierten que coartar la libertad de expresión atenta contra el mismo sistema democrático que tanto ha costado construir. La tecnología puede grabarlo todo, pero si se silencia a quienes informan, la verdad no llega completa a la gente.



