En Montecristi pleitos entre funcionarios, autoridades electas y dirigentes del PRM frenan proyectos y dividen la gestión pública, advierten sectores locales

Por Santos Vásquez.
Las diferencias públicas, los conflictos internos y la falta de coordinación entre funcionarios del Gobierno, autoridades electas por el voto popular y dirigentes del Partido Revolucionario Moderno (PRM) están provocando retrasos en obras, duplicidad de gestiones y un ambiente de incertidumbre que afecta el desarrollo de la provincia Montecristi, según advierten representantes de juntas de vecinos, empresarios y organizaciones sociales.

En los últimos meses, la provincia ha sido escenario de cruces de declaraciones entre alcaldes, directores distritales, legisladores y directores provinciales de instituciones.
Los desacuerdos van desde el manejo de presupuestos y la designación de personal hasta la paternidad de proyectos anunciados para San Fernando, Villa Vásquez, Castañuelas, Guayubín, Las Matas de Santa Cruz y Pepillo Salcedo.

Obras anunciadas que no arrancan
Comunitarios citan como ejemplos el mercado municipal de Villa Vásquez, la terminación de los play de Guayubín y Villa Vásquez, la reparación de caminos vecinales en Las Matas de Santa Cruz y el malecón turístico de Montecristi e n cada caso, versiones distintas sobre quién gestiona, quién ejecuta y con qué fondos, han generado confusión. “Un día viene un funcionario y dice que la obra es del ministerio. Al otro día el alcalde dice que es del ayuntamiento. Al final no empieza ni una ni otra”, explicó un dirigente comunitario de Villa Vásquez quien no quiso su nombre se publicara.
Choques entre el nivel municipal y el gobierno central
Alcaldes y directores de distritos han reclamado públicamente que no se les toma en cuenta para definir las prioridades de inversión del Gobierno en la provincia.

En respuesta, algunos directores provinciales sostienen que los cabildos no entregan a tiempo los perfiles técnicos ni dan seguimiento a los procesos.
El resultado: proyectos de agua potable, asfaltado y construcción de aceras quedan en carpeta mientras las comunidades siguen esperando.
Tensiones dentro del PRM
Dirigentes de base y miembros de la dirección provincial del PRM han ventilado diferencias sobre cargos dirigenciales, candidaturas municipales, congresales, empleos y el control de instituciones locales.
En asambleas recientes, se han producido discusiones sobre el acceso a nombramientos y sobre quién encabeza las comisiones de gestión ante el Palacio Nacional.
Fuentes del partido admiten “bajo reserva” que la falta de un mando unificado en la provincia provoca que cada grupo gestione por su lado, lo que dispersa la fuerza política y resta capacidad de presión para lograr inversión pública.
Impacto en el desarrollo
Empresarios del sector bananero, turístico y de la construcción aseguran que la división retrasa decisiones claves: titulación de terrenos, permisos ambientales, reparación del puerto de Manzanillo y mejora de los circuitos eléctricos. “Para avanzar necesitamos que las autoridades hablen un solo idioma, el inversionista se va cuando ve que hay tres versiones de un mismo proyecto”, dijo una empresaria hotelera de la playa Buen Hombre en la zona costera de Villa Vásquez.
Productores agropecuarios agregan que la falta de articulación también afecta la respuesta ante los conflictos para la reparación de canales de riego y la reconstrucción del puente de Castañuelas vía terrestre ess que presenta dificultades. Cada quien quiere la foto, pero el puente sigue en el suelo”, reclamó un dirigente arrocero.
“El PRM es gobierno y tiene mayoría de alcaldías aquí. No hay excusa para que Montecristi siga rezagada por pleitos internos”, agrego un pastor evangélico de Castañuelas.

Mientras tanto, en Montecristi crece la percepción de que el tiempo y los recursos se pierden en conflictos que no resuelven el acceso al agua, el empleo ni la reparación de la infraestructura. La provincia, puerta de entrada del Noroeste, espera que sus autoridades logren lo básico: ponerse de acuerdo.




