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¡CONOZCA AQUI LA HISTORIA DE! JUANITA LOREL: LA REINA DEL MERENGUE DE CADERA

FUENTE: FUNDACIÓN DESIDERIO ARIAS.

Juanita Morel nació en La Ceiba de San Francisco de Macorís, alrededor de 1910. Desde muy joven mostraba un don natural: bailar merengue con una gracia y un fuego que la convirtieron en leyenda. A los veinte años existía fiesta, velada. Su nombre corría de boca en boca por los campos del Cibao:
“Si Juanita baila, la fiesta se prende.”

Su fama llegó aún más lejos una noche de baile en Los Yayales de Nagua, donde el destino la cruzó con uno de los acordeonistas más talentosos de la época: Bilo Henríquez. Él la vio moverse entre la multitud, sintió el ritmo de sus caderas y quedó fascinado. Tanto así, que improvisó un verso que quedó para la historia:

“Juanita More, oye tu merengue,
entre las mujeres tú eres mi derriengue.”

Bilo, hermano de Bolo Henríquez y por tanto tío del icónico Tatico Henríquez, quedó prendado de ella. Y el sentimiento fue mutuo: fue amor a primera vista.
Desde entonces recorrieron juntos los pueblos del Cibao: él con su acordeón, ella con su baile que electrizaba cualquier conuco, parador o fiesta patronal. Así terminaron viviendo en Loma de Cabrera, donde su unión se hizo aún más fuerte.

La promesa y la despedida

En 1944, Bilito enfermó y tuvo que trasladarse a Cabrera, Nagua en busca de cuidados. Antes de partir, le hizo una petición solemne a Juanita:
“Si yo muero, tú eres quien debe prenderme la vela.”

El destino cumplió la profecía. Bilo murió en 1945, en la comunidad de Boba, Nagua.
Juanita, fiel a su palabra y al amor que los unía, viajó hasta allá. Apenas llegó al velorio, tomó la vela y se la encendió al difunto. Luego, con el corazón partido, improvisó un verso que selló para siempre la historia:

“Se murió Bilito, en Loma e’ Cabrera,
Juanita Morel le prendió la vela.”

(Con el tiempo se aclaró que, aunque el verso menciona Loma de Cabrera, Bilo realmente falleció en Boba).

El legado musical

Tras la muerte de Bilito, Juanita se mudó a Pimentel, a la calle Altagracia No. 12. Allí, un día que el Trío Reynoso visitó la comunidad para tocar un baile, ella se acercó al acordeonista Pedro Reynoso. Le entregó los versos del merengue que había escrito junto a Bilo, y agregó otro de la autoría de su querido compañero:

“En mi caserío maté una paloma,
no te sale nada por estar de embromona.”

El Trío Reynoso decidió grabar aquel merengue… y el resto es historia.
La voz de Bilo, el baile de Juanita y el sello del Trío Reynoso convirtieron este merengue en una de las piezas más emblemáticas de la música típica dominicana.

Las imágenes y el final de una vida larga

De Juanita Morel se conservan dos fotografías memorables:
• Una tomada alrededor de 1944, cuando aún recorría los pueblos con Bilito.
• Otra de sus últimos días, ya anciana y cuidada amorosamente por sus familiares.

Juanita vivió una vida larga, plena y musical. Falleció a los 97 años de edad.
Dejó una sola hija, pero dejó también algo más grande:
un capítulo eterno en la historia del merengue tradicional.

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