Montecristi como el Camello

Por Víctor Sepúlveda.
Como provincia, hoy nos parecemos al camello: aguantamos el peso del desierto, caminamos largo sin agua, y cuando finalmente llega el oasis… otros lo disfrutan.

Se ha aprobado la llegada de cruceros con acuerdos importantes con la Asociación de Cruceros de Florida y el Caribe (FCCA), una gran noticia para el turismo nacional. Sin embargo, en Montecristi, ni el clúster turístico, ni la cámara de comercio, ni la asociación de empresarios, y mucho menos la clase política local, están reaccionando con la urgencia ni la visión que este hito merece.

¿Quiénes terminarán recibiendo a esos turistas? ¿Dueños de resorts y hoteles extranjeros o de otras provincias? ¿Y nosotros? Quizá sirviendo con bailes típicos, entretenimiento folclórico y algo de nuestra alegría. Pero el desarrollo real, el que deja beneficios, ese podría pasarnos por el lado.

Es momento de despertar. De organizarnos. De dejar de mirar como espectadores lo que debería ser un proyecto integral de desarrollo para nuestra gente.
Montecristi no puede seguir siendo solo folklore y aplausos. Debe ser protagonista de su propia transformación.



