MONTECRISTI UN PUEBLO HUMILDE

POR SANTIAGO RAFAEL CABA ABREU:
Un pueblo humilde, no pobre, decente, con defectos y virtudes, pero con gente humana, digna, tan educada que jamás atentaría contra la dignidad de alguien que parece una dama, aunque por su lenguaje y comportamiento no lo sea.

La naturaleza nos dió el privilegio de sentir el aire con olor a orégano, recibir el golpe impetuoso de las olas del atlántico, abrigar cada amanecer de un nuevo día llenos de esperanzas, apreciar el ingenio de nuestros antepasados en la construcción de nuestra historia y recibir el calor de aquel que valora la calidez de un abrazo.
Somos gente buena y trabajadora, no mendigos para implorar que nos quieran por pena o miseria, ya nos queremos nosotros y tenemos la riqueza de sabernos ubicados en tierra fértil, regada por el Yaque del Norte, con extensos corales marinos, manglares inmensos, pequeñas islas en medio del mar, un dromedario que duerme al pie de las olas, un reloj que nos duerme a puros campanazos y nos despierta cada amanecer llenos de fe.
Jose Marti escribió una página de la historia de Cuba en una casa de Montecristi que aún permanece abierta entre aldabas y ventanas, y Máximo Gomez, al mecerse en su mesedora aceptó el reto de empeñar su vida a costa de la libertad ajena. Somos eso, gente solidaria, amorosa y digna.
Manolo Tavarez Justo no vaciló al decir “yo conozco dónde quedan las escarpadas montañas de Quisqueya”, y allí fue a dejar su vida por la libertad mancillada del Pueblo Dominicano.
Muchos Montecristeños hoy quisiéramos decir que no merecemos que nos llamen ”rastreros”, porque no lo somos, la historia lo demuestra. Sin embargo, es más útil educar a quien nos insulta, para persuadir a los que escucharon ese adefesio a que nos conozca y disfrute de una ciudad llena de historia, con deseos de progreso, con gente sana y noble.
Montecristi es chivo, sal, orégano, playa, islas, caños navegables entre espesos manglares, de gentes educadas, solidarias, trabajadoras y dignas.



