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65% de los hogares hispanos de la Gran Manzana la pasan ahora peor para cubrir sus gastos mínimos

El Fondo de la Ciudad de Nueva York en asociación con la organización United Way dio a conocer este martes el informe sobre el Costo Real de Vida (TLC) de la Gran Manzana, correspondiente al 2023: Los resultados fueron demoledores, particularmente cuando se describe que el 65% de los hogares latinos la están “pasando mal” para llegar a fin de mes y cubrir sus gastos mínimos de alimentación, salud y educación.

Además, se documenta claramente que los hogares encabezados por hispanos que están en edad para trabajar, experimentan los niveles más altos de inseguridad económica, en contraste con todos los grupos raciales y étnicos en la ciudad de Nueva York.

En general, el 50% de todas las familias de la clase trabajadora enfrenta dificultades económicas que las hacen tomar decisiones drásticas, como sacar de su lista alimentos saludables o dejar de comprar medicinas.

Estas cifras equivalen a 1.298.212 hogares o 2.991.973 personas. Lo que demuestra el profundo impacto económico que tuvo la pandemia de COVID-19 en los hogares en edad laboral de la ciudad de Nueva York.

Este balance no tomó en cuenta a las personas mayores de 65 años y a los discapacitados, que no tienen la posibilidad de trabajar.

En síntesis, la tasa de “insuficiencia de ingresos” ha crecido significativamente desde el último informe en 2021, pasando del 36% al 50%. Esto equivale a un alza del 38% en un período de dos años.

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Las personas de color, los inmigrantes latinos y las madres solteras se encuentran entre las poblaciones con mayor inseguridad financiera.

Esto se traduce que existen más  “hogares con dificultades” para alimentarse adecuadamente, pagar la renta, mandar los niños a la escuela y acudir a sus citas médicas.

Desgraciadamente estamos mucho peor. Los gastos en alimentos y en cuidado de niños es un elemento muy importante que pone a las familias en dificultades. Nos llama la atención que en el caso de El Bronx, más que otro condado ha subido los costos de los alimentos. Eso condena a muchas personas más a la sobrevivencia”, comentó Grace Bonilla, presidente de United Way, capítulo Nueva York. (NYCUW).

La portavoz de United Way focaliza que este estudio comprobó una vez más que la situación de pobreza castiga más fuerte al 80% de familias en donde hay un trabajador que no habla inglés o no son ciudadanos.

En los hogares liderados por madres solteras la inseguridad económica escala a 85% del total de consultados.

La conclusión es muy clara. Tenemos más familias hispanas que deben luchar mucho más para cubrir lo mínimo. Esto implica muchas veces, buscar un segundo trabajo simultáneo para poder pagar sus cuentas”, destacó.

De manera precisa, se describe que actualmente en los cinco condados de la ciudad de Nueva York, los jefes de hogar latinos, sin ciudadanía, tienen una insuficiencia de ingresos, tres veces mayor, que sus pares blancos nacidos en el país.

Desde su lanzamiento en el año 2000, este reporte ha identificado el alcance y la naturaleza de la insuficiencia de ingresos por ubicación geográfica, raza y/o etnia, composición familiar, estado migratorio y niveles de trabajo. 

Si se examinan los datos de los hogares latinos por país de origen identificado, revela que ciertos grupos latinos luchan a tasas aún más altas. 

Los jefes de hogar que han identificado a México como su país de origen batallan con las tasas más altas de insuficiencia de ingresos. El 73% o casi las tres cuartas partes de los hogares encabezados por mexicanos en la ciudad de Nueva York “no tienen suficiente” para llegar a fin de mes.

Los hogares liderados por dominicanos y centroamericanos también “luchan para llegar a fin de mes”, con un 71% y un 68% que no pueden cubrir el costo de las necesidades básicas. 

Más de la mitad de los hogares liderados por puertorriqueños y sudamericanos están por debajo del TCL, pero están en niveles inferiores a la categoría latina en su conjunto (65%).

El detallado reporte concluye que las tasas más altas de hogares que luchan contra la insuficiencia de ingresos se encuentran en El Bronx, especialmente en el centro del condado de la salsa, y partes de Brooklyn, incluidas Brownsville y Ocean Hill.

En los distritos comunitarios de Belmont, Crotona Park East y East Tremont, Longwood y Melrose, Morris Heights, Fordham Sur y Mount Hope y Concourse, Highbridge y Mount Eden, las estadísticas dan cuenta de un “empobrecimiento” sostenido de sus residentes.

En este sentido, la docente dominicana Luciana González, una madre soltera residente de El Bronx, comparte que especialmente desde hace dos años siente que el dinero se va como “sal y agua” en sus manos.

“Si yo que soy una profesional estoy contando peso a peso porque me aumentaron la renta, no quiero imaginarme la gente desempleada. Es duro vivir aquí. No puedes ahorrar ni un centavo. Mucho menos ayudar a tu familia en la isla. Todo se va en biles”, cuenta quien tiene 25 años viviendo en ese condado.

La TCL trata de convertirse en una herramienta indispensable para los legisladores, empleadores y defensores en sus esfuerzos por promover la equidad económica en la Ciudad de Nueva York.

En general, este informe se divulga en un momento clave para las organizaciones que apoyan a la comunidad, porque ayuda a obtener una comprensión más completa de cuántos neoyorquinos se ven afectados por la creciente inseguridad económica y, más específicamente, dónde se necesitan más los servicios.

Más bien la Medida Oficial de Pobreza (OPM) se usa ampliamente, se ha vuelto obsoleta. El informe sobre el real costo de vida en NYC, nos brinda la información que necesitamos para conocer a los neoyorquinos, donde están, y crear caminos para que prosperen”, subrayó la líder de NYCUW.

La TCL a juicio de Bonilla es un indicador “más apegado a la verdad” del costo de vida, porque valora cada partida presupuestaria individual y determina los ingresos necesarios para llegar a fin de mes, sin asistencia pública, teniendo en cuenta la ubicación geográfica y la composición familiar. 

En la presentación de estos datos, que en síntesis, hablan de “mucha más pobreza” en la Gran Manzana, se insistió que el uso continuado del OPM, que se basa en una metodología de hace décadas, genera “malentendidos con respecto a la adecuación de los salarios” y criterios de elegibilidad extremadamente bajos para programas esenciales, como los cupones de alimentos y el Programa Nacional de Almuerzos Escolares.

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