En Montecristi dirigentes del PRM continúan denunciando inconformidad con el proceso de elección de la nueva directiva, en esta ocasión se sumaron la juventud y el relevo generacional
Acusan a la comisión de consenso de las irregularidades

Por Santos Vásquez.
Dirigentes y militantes de la juventud del Partido Revolucionario Moderno (PRM) en la provincia Montecristi, denunciaron este sábado que supuestos “sectores oscuros” dentro de la organización estarían bloqueando el acceso de jóvenes a los puestos de dirección municipal y distrital. Los denunciantes sostienen que ese grupo se opone a que el relevo generacional forme parte de las nuevas autoridades del partido oficialista en la demarcación, limitando la renovación de las estructuras.

Los jóvenes perremeístas señalan directamente a los integrantes de la comisión de consenso designada para esta parte del país como los responsables de orquestar el plan.
Afirman que la comisión, conformada por el senador Bernardo Alemán, los diputados Rosendy Polanco y Johanny Martínez, la gobernadora Leissa Cruz y el exsenador Moreno Arias, actúan como juez y parte en el proceso de elección de presidentes y secretarios generales municipales.

Según alegan, los miembros de la comisión tienen intereses propios y estarían favoreciendo a dirigentes de su entorno inmediato, dejando fuera a aspirantes de la Juventud Revolucionaria Moderna (JRM) y a nuevos liderazgos comunitarios.
“Nos dicen que apoyan a la juventud en los discursos, pero a la hora de decidir nos cierran la puerta. No nos dejan ni siquiera competir”, expresó uno de los voceros del grupo, quien pidió reserva de su nombre por temor a represalias internas.
Los denunciantes aseguran que en varios municipios se realizaron reuniones sin convocatoria amplia y que las actas del supuesto consenso no han sido socializadas con la base. Indican que el método aplicado impide que jóvenes con trabajo político comprobado puedan acceder a posiciones de dirección, perpetuando lo que califican como “los mismos de siempre”.

Ante la situación, los dirigentes y militantes hicieron un llamado directo a la cúpula del PRM en Santo Domingo, encabezada por el presidente del partido y la Dirección Ejecutiva, para que “tomen carta en la denuncia” y designen una comisión de alto nivel que revise lo ocurrido en Montecristi.
Solicitan que se garantice la participación de la juventud y que se apliquen mecanismos transparentes, como votaciones o asambleas abiertas, en aquellos lugares donde no hubo acuerdo real. Advirtieron que, de no atenderse el reclamo, el descontento podría afectar la cohesión interna de cara a futuros procesos electorales.
Hasta el cierre de esta edición, los miembros de la comisión de consenso señalados no habían emitido una respuesta oficial a las acusaciones.

Allegados a la comisión defendieron el trabajo realizado, indicando que se actuó bajo los lineamientos de la Dirección Nacional del PRM y que el consenso es uno de los métodos aprobados por los estatutos para agilizar la renovación de estructuras. La dirección provincial del partido tampoco ha fijado posición pública sobre el reclamo de los jóvenes.



